Ousman Umar, salió Ghana con 13 años quería cumplir su sueño, llegar al paraíso. Así comenzó el “viaje al país de los blancos”. Cruzó andando el Sáhara, sobrevivió a dos viajes en patera y, a los 17 por fin llegó a España sin saber ni una palabra de castellano, no sabía ni leer ni escribir. Fue una dura travesía en la que fueron engañados por las mafias y abandonados en mitad del desierto, donde solo tenían su propio pipi para beber, de 46 personas solo 6 sobrevivieron. Empezó a estudiar a los 17 años, hoy tiene dos carreras, un máster, y una ONG Nasco Feeding Minds, premiada por la ONU, trata de educar en origen los problemas de la inmigración y propone la formación en nuevas tecnologías como salida de la pobreza.

Su libro “viaje al país de los blancos”. Necesito explicar esta historia, hasta que no haya más historias como esta para contar. Si yo tuviera toda la información en la mesa, está claro que no elegiría ir a morir al mar. La solución está en el origen del problema.

Ousman nació en un pequeño pueblo de Ghana, en la tribu de los walas. Su padre era el chaman y eso lo salvó de la muerte. Al morir su madre en el parto, los recién nacidos son considerados malignos.

Un día jugando, vio volar un avión y le marcó. Le contaron que dentro iban hombres blancos y empezó a preguntarse quién era el hombre blanco, nunca había visto uno y cómo conseguía hacer volar un avión. El hacía sus propios juguetes y no podía entender por qué los aviones volaban y sus juguetes no.

La curiosidad a sus nueve años, le llevó a trasladarse a Techiman, la ciudad más cercana a su aldea, para aprender chapistería y soldadura, luego a Acra, la capital de Ghana, allí vio la tele por primera vez. « Un partido de Champions en el que jugaba el Barcelona. Fue cómo se enteró de que existía un país llamado España y un equipo llamado Barça».

Trabajó en el puerto, soldando barcos a cambio de un plato de arroz y alguna propina. Le dijeron que debería de ir Libia, donde tendría un sueldo y así poder pagarse el billete a España

Con 13 años cruzó el Sahara a pie. A los 16 en el primer intento de cruzar en patera vio morir a su mejor amigo. A los 17 por fin lo consigue, llega a Barcelona. «Llegué muy contento pero nadie me miraba a la cara». ¿Esto es el paraíso?.

Estuvo varios días en la calle hasta que se acercó a una mujer, Montse. Lo vio tan necesitado que lo invito a desayunar, no entendía que le quería decir y finalmente consiguió indicarle donde estaba la Cruz Roja. Ousman dice: dos personas aunque no hablen el mismo idioma si quieren, pueden entenderse.

Montse y su marido lo acogieron en casa, tenía una cama, agua caliente, comida caliente. La primera noche que Montse lo arropó y le dio un beso en la frente.

Se preguntó: ¿Por qué yo no he tenido esto?

Hasta que llegó a su “para qué” lo he tenido.

Para dar voz a los que se han quedado en el camino y para informar y formar a los que allí pueden hacer su camino sin necesidad de cruzar.

Esa es mi misión y mi propósito.

Todo situación complicada esconde un lado bueno para quien quiera ver.

Y quién encuentra su para qué encontrará el cómo. Tan literal como el viaje del héroe en su travesía por el desierto para que florezca lo bueno, lo que vienes a dar.

PD. Hay muchos desiertos, travesías y viajes. Busca tu «para qué».

Muchas gracias Ousman Umar