Ayer después de dedicarme unos instantes para mí misma, estuve durante unos minutos en un parque observando a unos niños jugar y la actitud de las personas mayores de su alrededor.

Había un par de bebés, esencia pura, libres de limitaciones y prejuicios los cuales se asombraban por lo que sucedía a su alrededor, los otros niños jugaban, reían… y pensé:
¡Qué inocencia y qué grandes maestros!. Los mayores los miraban sonrientes. Es la cara típica que solemos poner los adultos al ver jugar a un niño y me pregunté: ¿esa sonrisa quiere decir que orgulloso estoy de mi hijo, cuanto lo quiero, como me gusta verlo disfrutar… o en algunos casos es una añoranza, un “me gustaría” ese momento de felicidad?

Y de repente escuché a un papá decir: deberías dejar de jugar y pensar en el examen de mañana.

Pero ¿esto como va? O se juega o se estudia. ¿Nos enseñan a no disfrutar del momento, a pensar mientras jugamos?
La cara de ese niño cambio radical…de estar sonriente a poner cara de” con lo bien que me lo estoy pasando viene con esto ahora”.

– Jooooo, y mi hermano!. Deja que disfrute tu hermano ya le quedará tiempo.

¿Le quedara tiempo de qué?. De preocuparse y no vivir el momento.

¡Claro!. Así vamos … Nacemos libres, nos dejan un tiempo limitado de “felicidad” y luego.. ¿Toca preocuparse y dejar de vivir el presente?

Con esto no quiero decir que este niño no estudie, sino todo a su tiempo. Podemos jugar, estudiar…. Ese niño estaba en el parque.

Entonces pensé: ¡Es justo esto!. Me parece algo muy serio y voy a permitirme tomar este ejemplo para explicar cómo se vive un taller de risoterapia. Que también es algo serio. No por aparecer la palabra RISO delante quiere decir ”cachondeo”.

Hay personas que pueden pensar que es una chorrada y cada persona es libre de pensamientos claro está, tampoco tenemos todos los mismos gustos, y también deberíamos de cuestionarnos todo hasta que lo experimentásemos por nosotros mismos.

Antes de introducirme en este mundo, pensaba que simplemente era reír sin más. No tenía información de los beneficios ni de cómo se desarrollaba un taller, así que quise saberlo por misma.

Por mi experiencia vivida en los talleres tanto de participante como risoterapeuta, es un momento que nos dedicamos a nosotros mismos, en el que conectamos con ese niño del parque en esencia pura que simplemente juega!. Nadie le bombardea y tenemos absoluta libertad para hacer lo que queremos. Momento en el que dejamos de añorar esa felicidad de niños, y aparte del disfrute, del momento feliz y de desconexión, lo mejor de todo es que en ocasiones algún juego nos puede hacer un “CLIC”. Es entonces cuando algunos comenzamos a pensar o ponemos en duda nuestra actitud.

Es mi experiencia y os invito a que lo cuestionéis y lo viváis por vosotros mismos.

Coaching para jóvenes risoterapia para todos.