“Así como hay un arte en el bien hablar, existe un arte de bien escuchar”
Epicteto de Frigia

Ayer compré un cuento para poder leer a mis sobrinos muy recomendable. ¡Me encanta!

“Los 7 Hábitos de los niños felices”, de Sean Covey.

Precisamente el 5ª hábito, está totalmente relacionado con el post que quería escribir.

5º hábito: Primero comprender, después ser comprendido. Escuchar antes de hablar.

Nos cuenta que Saltarín el conejo tenía unas ganas locas de jugar y fue a buscar a su amigo el oso Gubo, pero este había perdido la red de cazar mariposas y no tenía ganas de jugar, estaba triste. Saltarín no estuvo atento a la tristeza de Gubo sólo pensaba en jugar, entonces fue a preguntar a su amiga Aly la ratoncita pequeña si quería jugar. Aly lloraba y lloraba porque llevaba la camiseta al revés, pero Saltarín seguía con el juego en la cabeza y no le prestó la suficiente atención, por lo que no pudo entenderla. Entonces la llevó a casa de Lily la mofeta para que le ayudara a comprenderla.

Lily enseguida la entendió. Y dijo:
¡Saltarín! Aly llora porque lleva la camiseta al revés. “Tienes que escuchar con los ojos y el corazón, no solo con los oídos”…. Entonces Saltarín fue corriendo a buscar a su amigo Gubo para intentar comprenderlo. Y juntos encontraron la red para cazar mariposas.

Cuantas personas van guardando lo que sienten, porque no encuentran a alguien que esté dispuesta y abierta a mantener la escucha activa. Algo importantísimo para una buena comunicación.

¿Cómo nos sentimos cuando estamos hablando con una persona y empieza a hacer cosas como mirar hacía otro lado, al móvil?… Sentimiento de frustración, sentimos que lo que contamos no es suficientemente importante para esa persona. Entonces paramos y cuando esta lo percibe, dice sigue, sigue…Te escucho. ¿Escucha?

También está la típica persona de “yo más”, “ buff pues no veas lo que trabajo yo” “ buff …..” Y claro para qué hablar ¡!! Por lo tanto, también optamos por callar y volverlo a guardar… desarrollando de esta manera “síndrome de la familia Diógenes”.

Hace unos meses escuche decir al profesor Luis Rojas Marcos en el Congreso de la Felicidad.

HABLAR es un protector de felicidad, nos sentimos más felices cuando hablamos.

“Cuando nos preocupa algo y lo explicamos con palabras, los sentimientos pierden intensidad emocional”.

¿Quieres contribuir a que los sentimientos de otras personas, cercanas y no tan cercanas pierdan intensidad para que se sientan un poquito más felices?

Claro, que si se trata de hablar, podemos hacerlo en soledad ¿habéis hablado alguna vez solos?.. ¡¡¡ Yo sí !!!

Pero qué bonito y que reconfortante para ambas partes podría ser dar- recibir- dar… “regalar la escucha”. Cantidad de personas tienen la necesidad de sentirse escuchados.

En uno de mis trabajos, recuerdo que los jueves cuando terminaba la jornada por la tarde entraba Pili, la encargada de la limpieza… Si todavía yo estaba por allí trabajando, iba tanteando el terreno, se aproximaba a mi mesa, yo levantaba la cabeza y en el momento que la saludaba y sonreía “pillada” comenzaba a hablar… ¡¡¡ Venga vamos a regalarnos unos minutos !!!

En uno de los últimos talleres de risoterapia, al finalizar cada persona tiene su momento de expresar que ha sentido y como lo ha vivido. Me sorprendió el comentario de un chaval de tan solo 20 años.

“Me gusta este momento de sentirme escuchado, sentir que me comprenden”. Hoy en día que las personas escuchen con tanta atención es muy complicado… Miro al grupo y les dio las gracias por ese momento.

Existe la necesidad de sentirnos escuchados.

En el colegio nos enseñan a leer, escribir, expresarnos. Pero no nos enseñan a escuchar que es una habilidad comunicativa importantísima. Usar nuestros oídos no es suficiente, porque las palabras constituyen entre el 45% – 50% de nuestra comunicación.

Y como le dijo Lily a Saltarín, hay que aprender a escuchar, “no sólo con los oídos sino con los ojos y el corazón”.

¿Cómo te sientes cuando no te escuchan? Y tú… ¿Escuchas?

¡Escuchar!. Y parece tan sencillo….

Cualquier día, a cualquier hora, está en tus manos el poder hacer este regalo. ¡¡¡Pruébalo!!!

¿Quieres entrenar para hacer más completo el regalo?.

ALGUNOS PASOS DEL ENTRENAMIENTO
1. Trata de estar una hora completa sin hablar, o bueno media hora, o comienza por unos 15minutos y cada día vas sumando. Durante ese tiempo dedícate a escuchar a los demás.
2. Piensa en alguien que conozcas que sepa escuchar a las demás personas ¿quién es: tu madre, tu mejor amigo, tu compañero…? ¿qué los hace buenos oyentes?
3. Si alguien de tu entorno está triste, muestra interés, hazle ver que realmente interesa lo que está contado, asiente con la cabeza, mantén la mirada, observa su lenguaje corporal.

La persona que recibe el regalo se siente importante, tu atención está en ella, tu tiempo es para ella, eso se percibe y se crea una conexión extraordinaria, siendo un regalo mutuo.

¡¡¡Disfruta de este momento!!!

Quiero dar las gracias a las personas que están o pasan por mí vida y me regalan estos momentos.

Coaching para jóvenes risoterapia para tod@s.