El pasado viernes 18 de Mayo el aula de la naturaleza del parque José Antonio Labordeta, se convirtió en un escenario de auténticos súper niñ@s, donde tuvo lugar un taller de risoterapia. Para mí es un honor poder vivir estas experiencias, en las que se crea un ambiente juguetón, despreocupado, libre de prejuicios y en el que se respira, alegría, ingenuidad, diversión…. En definitiva, donde se conecta con la verdadera esencia de súper niñ@s.

Cuando conectamos con ella, cualquier cosa puede hacer reír, hasta las cosas más desagradables tienden a provocar la risa. Y todo ello se consigue gracias un grupo dispuesto a colaborar y participar en las diferentes dinámicas que se van proponiendo. Personas que antes de entrar a la sala cuelgan sus trajes,…y sus “yo soy persona seria y responsable”, y poco a poco se van destapando de esas capas de seriedad para desconectar durante 2h aproximadamente.

Momento del “AQUÍ Y AHORA”, dedicándoselo a ellos mismos, ya que pensar y reír es algo totalmente antagónico.
Y es que conforme vamos creciendo, en muchos casos, la risa y el humor se van perdiendo bajo capas de seriedad, autocontrol, inhibición, responsabilidad, miedo e inseguridad, algunos obstáculos provienen de las presiones sociales, a las que consideramos tenemos que dar una buena imagen de persona seria y responsable. Y que yo sepa la seriedad y responsabilidad no están reñidas con el buen sentido del humor. En otras ocasiones los obstáculos provienen de nosotras o nosotros mismos, también se puede mencionar el estrés, las preocupaciones, y un largo etc.….

Parafraseando a Perich, 1970: “Yo la verdad hubiera preferido que me educaran en el sentido del humor a que me enseñaran logaritmos, porque de los logaritmos hago tan poco uso…”.

Y como dicen muchos investigadores del optimismo y sentido del humor. El mejor regalo es educar desde la infancia el sentido del humor.

A parte de ser papás, mamás y educadores, alegres, divertidos, de sonreír y reír con frecuencia, el sentido del humor va más allá, requiere afrontar las adversidades de modo positivo, mantener el humor a pesar de las contrariedades, desarrollar el ingenio, percibir el lado cómico que pueden tener las cosas, e igualmente practicar la amabilidad, suavizar o resolver los conflictos sin perder la calma con la distancia que nos proporciona el humor. Los niños y niñas aprenden y sacan conclusiones acerca de la naturaleza del mundo y de las personas a través del comportamiento de sus padres y madres, de lo que ven y experimentan. Es muy importante ofrecer la posibilidad, observar el comportamiento de ambos como personas alegres, divertidas y optimistas, a la par que reforzar las muestras de humor oportuno y la conducta alegre y juguetona de los niños. Estas habilidades constituyen una herramienta muy poderosa, para sus aprendizajes futuros y afrontar situaciones estresantes. Y la gran noticia es que el buen sentido del humor se puede mejorar en cualquier etapa de la vida. La persona se convierte en aquello que más práctica.

¿Entrenamos nuestro sentido del humor?

Quienes ríen juntos es muy difícil que se muestren agresivos, ya que la risa crea una fuerte complicidad.