Empiezo el post con un enlace al trailer “la educación prohibida”. Un película que se puede ver completa en youtube. Papás, mamás, profes incluso tí@s…todos que estén en contacto con niños y jóvenes. ¡¡¡ Aprovechen, saquen un hueco para verla !!!. Muy interesante, no tiene desperdicio.

El post de hoy es muy largo, no encontraba FIN taaannnnto recuerdo, puede que necesiten unos cuantos cafés para acabarlo . No importa si no llegan al final o si ni siquiera lo empiezan. Pero la película no dejen de verla, reserven 1:30h aprox de su tiempo.

La vuelta al cole, fue el pasado lunes y el domingo día 9 fue el cumple de mi sobrino Marcos ( 6 añazos ) tuve la oportunidad de estar con muchos niños y jugué a ser la reportera más dicharachera, jaja…. Quería saber cómo se sentían esos niños por la vuelta al cole.

Había niños desde 3 a 11 años. Yyyy ! ¿Queréis saber las respuestas?. Las podéis imaginar, ¿no?.

Respuesta de los niños de 5 años: ¡¡¡¡¡ Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ¡!!!! Con una gran sonrisa 🙂

Respuesta de los niños de 9 – 11 años: NO, ¿Noooo? ¿ Y eso?. Bueno sí, pero es que me aburro.

Y no sé porque tenemos que estudiar tantas cosas que no sirven para nada… Y pensé: ¡¡¡halaaa ya estamos así!!!.
¿A qué será debida la diferencia entre la respuesta de los niños de 5 años “gran sonrisa” a la de los niños de 11 “NO”, bueno sep”?

¡Será que los más pequeños todavía aprenden jugando!

Con el comentario de este niño viví “REGRESO AL PASADO” recordando “las divertidisimas” clases de historia. Las cuales consistían en leer el tema que tocaba ese día entre todos los compañeros, yo no me enteraba de nada. Y eso que estaba súper atenta, pero al párrafo que me tocaba leer. A ver si me iba a confundir y la profe soltara: ¡Ahora la señorita Morón no sabe ni leer! y todos niños “rieran al unísono”.

Ay si hubiera tenido a un Thomas Edison de profesor: “cuando la bombilla fue un invento de 1000 pasos”.
De todas formas, pensaba que era la única que se preparaba el párrafo. Y no no noooo, los años me han dicho que la gran mayoría de los niños preparaban su párrafo.

Qué miedo a equivocarnos. O más bien, qué miedo a que nos ridiculizaran.

Aunque tengo que decir que guardo un buen recuerdo estudiando historia. Mi madre le ponía chispa al tema, se leía la lección y lo contaba de tal manera que veía hasta caballos galopando … ¡¡¡Eso si era historia !!!.

Bueno, bueno y que decir de las clases de mates, le daba al modo off y sintonizaba con el canal imaginación (siempre me sentaba al lado de la ventana, era más fácil desconectar).

Pero no dijo Aristóteles que: “lo que tenemos que aprender lo aprendemos haciendo”, igual tenía que haber especificado un poco más “ haciendo el qué Aristóteles?”. Por la experiencia ya vivida entiendo que leer una y otra vez, no!!!.

Muchas veces me han preguntando si guardo buen recuerdo del cole. La verdad, me gustaría que mi respuesta fuera otra pero es negativa.

Al recordar esos años, veo a una niña seria y tensa en muchas clases. Cuando oía el sonido de la campana a las 5 de la tarde sentía libertad, me reencontraba con mi gran amiga María , momento en el que se dibujaban las sonrisas en nuestras caras. De camino a casa nos contábamos el día pero enseguida aparcábamos los momentos tensos y dábamos paso a nuestras ganas de explorar, experimentar, inventar, bailar,¡rienda suelta a la imaginación!… ¿Cuantas veces lo hemos hablado?, ¡¡¡ Que les pasaba a esas niñas risueñas, divertidas, que no tenían vergüenza a nada que bailaban en medio de la calle y tenían su público. ¡¡¡ Si si!!! éramos recibidas con una gran sonrisa por las personas mayores del barrio, ellas también esperaban que fueran las 5 de la tarde.

¡Como nos alegráis la tarde!, decían.

Nos equivocábamos en los pasos, pero no existía el miedo.., En ocasiones el publico se reía, pero eran risas sanas, con las que nosotras también reíamos.

¿Sería que nosotras en ese momento teníamos definido nuestro propósito, sin ser conscientes de ello?
Nos sentíamos cómodas y libres, disfrutábamos y aprendíamos.

Aprendimos a escuchar y contábamos con todas las propuestas de las integrantes del grupo( Ingrid, Raquel, (del otro cole), María, los niños del barrio de diferentes edades y yo). No existía ninguna mandamás, todas éramos iguales, nos animábamos unas a otras. Y creíamos en nosotras.

Aprendimos a escuchar a esas personas mayores y aprendimos de su experiencia.

Aprendimos a ser perseverantes e intentarlo una y otra vez hasta que salía como habíamos planeado. Sentíamos los ánimos del querido público.

Aprendimos muchas cosas, pero sobre todo aprendimos a respetarnos y respetar al resto. Para mí esas tardes fueron mi gran escuela, y esas personas mis grandes maestros.

¿A qué era debida la transformación que sufrían esas niñas al cruzar el umbral de aquella puerta verde de rejas del colegio?

¿Acaso no deberíamos de sentirnos libres en todo momento? ¿Sentir miedo a preguntar? Como puede tener miedo un niño a preguntar ¿Y si no era la pregunta correcta? ¿Dónde quedaba nuestro desparpajo y espontaneidad? ¿Tanto miedo existía?….¿Estará bien, estará mal…?

¿A qué podía ser debido?

A los 9 años, recibí mi primer cachete en el culo. No estaba de acuerdo con la nota del primer examen, un 5 y había estudiado mucho.

Así que fui a preguntar en que había fallado.

Y tal cual, lo que pensaba lo expuse: (igual no fueron las palabras correctas).
– Señorita!!! He sacado un 5 y he estudiado mucho, me puede decir en que he fallado.:-)
– Plof ¡!!! (cachete en el culo), ya empiezas como tus hermanas. ¡Al sitio!.

Sentí tristeza no entendía la respuesta, no sabía que había hecho mal y sentí vergüenza, por recibir un cachete delante de mis compañeros. Ni en mi casa me daban cachetes en el culo a mis 9 años.

Pensé: ¿Y qué harían mis hermanas?. ¡Decir lo que pensaban!

Muchos domingos por la noche, me encontraba mal de la tripa. Mi madre decía: ya has tomado las chuches que no puedes tomar, te sientan mal. ¿Y por qué no me sentaban mal un sábado?… No era consciente en ese momento de lo que pasaba dentro de mí. Al igual que mi madre no podía imaginarlo, porque yo era buena estudiante, buenooo normal, (también suspendía) y tampoco decía nada en casa acerca de mi sentimiento hacía el cole.…( pensaba que era así…que eso era el colegio.)

Y ya vamos finalizando así queee TO BE CONTINUED..

He hablado de mi experiencia, lo que yo he vivido. En otros casos será diferente y guardaran un buen recuerdo, y me alegro. Como puede ser el caso de otras compañeras de la misma clase.

¿Quizás ellas no tuvieron oportunidad de vivir algo diferente? Experiencias intensas, callejeras y enriquecedoras…¿O simplemente es mi manera de ver el mundo?

En estos momentos, en estos tiempos ( ni que fuera muy mayor ), no sé lo que se vive dentro de un cole (los cachetes pasaron a la historia, madre míaaaa la que se podría armar).. Pero si observo y escucho a los niños y jóvenes, y resuena la palabra “aburrimiento”.

Me encantaría que todos los chavales que pasen por el cole tengan un gran recuerdo, tengan libertad para expresar que piensan, como se sienten, se comuniquen, se rían, sonrían y sobre todo nunca pierdan ese espíritu de juego para poder contestar siempre con esa gran sonrisa de 5 años.

Mediante el juego se crea ilusión, ganas de explorar, experimentar, descubrir nuestra pasión…. Sólo que a veces no le prestamos la suficiente atención.

Si no se disfruta en el aprendizaje, no hay aprendizaje… Vamos, eso lo tengo clarisimo !!!

La genialidad, curiosidad, voluntad, interés…va más allá de la razón.

«Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil»
Albert Einstein